Es común que las personas con afasia tengan dificultad para comprender la lectura. A la disfunción adquirida para leer en ocasiones se le llama alexia. Al igual que otras habilidades, las de lectura varían en gran medida entre las de una persona y otra. Para algunas personas podría ser más fácil leer que entender el lenguaje oral; sin embargo, lo opuesto podría sucederles a otras personas.

No todos los que tienen afasia tendrán problemas para leer. La comprensión de la lectura a menudo se encuentra en el mismo nivel que la comprensión del lenguaje oral. El nivel de discapacidad puede variar desde casi inexistente hasta grave. Ejemplos incluyen:

  • Poca o nada de discapacidad: La comprensión de la lectura está intacta. La lectura podría ser más lenta que lo que era antes de tener afasia. La información compleja podría ser más difícil. Es común en la afasia de conducción y anómica.
  • Discapacidad leve: La lectura básica está intacta, pero probablemente sea difícil leer texto de gran extensión. También podría ser difícil leer las oraciones de estructura compleja.
  • Discapacidad moderada: La habilidad de leer frases u oraciones breves. Las oraciones sencillas son las más fáciles de leer. Las palabras principales, o palabras de contenido, probablemente sean las más fáciles. La estructura de las oraciones y las palabras “functoras” (artículos, conjunciones, etc.) resultan difíciles.
  • Discapacidad grave: Habilidad para leer sencillas palabras familiares únicamente o no tener nada de habilidad para leer. Es común en la afasia de Wernicke y global.

Otras características comunes en las personas que tienen discapacidades para comprender la lectura incluyen:

  • Poder reconocer palabras familiares completas, pero no poder pronunciar las palabras letra por letra.
  • Dificultad para resumir y/o recordar lo que se lee.
  • Podrían confundir palabras similares (por ejemplo, late y lata)

Las discapacidades para comprender la lectura pueden ser frustrantes. Las habilidades de lectura a menudo mejoran con el tiempo y la práctica. Muchas personas encuentran útil usar los programas convertidores de texto al habla para poder escuchar las palabras y leerlas al mismo tiempo. Su patólogo del habla y del lenguaje (Speech-language pathologist; SLP) puede recomendarle otras estrategias y actividades de terapia que pueden ayudarle a trabajar en sus habilidades de lectura.

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