La mayoría de las personas con afasia experimentan problemas para escribir. A la dificultad adquirida para escribir se le llama disgrafía o agrafia. A menudo, la escritura de la persona es similar a su expresión verbal. A algunas personas les será más fácil escribir que hablar. Las personas con afasia podrían tener dificultad para escribir, misma que puede ir desde casi inexistente hasta grave.

  • Poca o nada de discapacidad: La escritura está intacta, con sólo errores menores. Una persona podría experimentar dificultad para encontrar palabras por escrito, de forma similar a lo que experimentan al hablar. Este nivel de discapacidad es común en la afasia de conducción y afasia anómica.
  • Discapacidad leve: Dificultad para encontrar palabras y escribir información más larga o más compleja. Les resulta difícil deletrear palabras complejas.
  • Discapacidad moderada: Puede escribir palabras y frases breves. No existe la estructura de las oraciones ni la gramática. Las faltas de ortografía son comunes.
  • Discapacidad grave: La escritura está gravemente afectada y la persona quizá no pueda escribir en lo absoluto. Es común en la afasia global y de Wernicke.

¿Por qué escribir en ocasiones es un reto para las personas con afasia?

Para una persona con afasia, escribir puede ser difícil por dos razones. La principal es que la disfunción del lenguaje afecta el contenido de lo que pueden escribir. Sin embargo, muchas personas con afasia también tienen dificultades físicas para escribir.

La afasia generalmente es consecuencia de daños en el lado izquierdo del cerebro, mismo que controla el lado derecho del cuerpo. Debido a esto, muchas personas experimentan debilidad (hemiparesia) en la mano dominante. Algunas personas hasta tienen parálisis. Esta debilidad puede hacer que sea muy difícil sostener una pluma y controlar los movimientos de la mano lo suficiente como para escribir.

Los patólogos del habla y del lenguaje (Speech-language pathologists; SLPs) pueden trabajar para mejorar la escritura en formas similares a las que usan para mejorar el lenguaje oral. Otros integrantes de su equipo médico también pueden ayudar, como un terapeuta ocupacional. Él o ella puede proporcionar ejercicios para fortalecer los músculos. También pueden recomendar distintos tipos de plumas que podrían ser más fáciles de usar.

A algunas personas les será más fácil escribir usando un “pizarrón blanco digital”, en el que se usa el dedo directamente sobre un dispositivo tipo tableta. Un pizarrón blanco tradicional con un marcador de mayor tamaño también podría usarse más fácilmente que una pluma y papel. Los diarios pueden ser una herramienta fabulosa para escribir, así como para llevar un record de la información importante. Asimismo, hay aplicaciones que trabajan específicamente en las habilidades de escritura.

En la mayoría de las personas, la escritura mejora con el tiempo. Si la escritura es importante para usted, informe a su patólogo del habla y del lenguaje que ésta es una habilidad en la que le gustaría trabajar.

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